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| Felipe Perez R. denuncia!!!! |
Por: Agencia
INTERVENCION DEL EXCMO. SR. , MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE LA REPÚBLICA DE CUBA, BAJO EL TEMA 19 DE LA AGENDA DEL 63 PERÍODO DE SESIONES DE LA AGNU, TITULADO "NECESIDAD DE PONER FIN AL BLOQUEO ECONÓMICO, COMERCIAL Y FINANCIERO IMPUESTO POR LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA CONTRA CUBA"
Nueva York, 29 de octubre de 2008
Señor Presidente:
Como cada año, desde 1992, comparecemos ante la Asamblea General de
las Naciones Unidas para reclamar el levantamiento del ilegal e
injusto bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos contra
Cuba desde hace ya casi cincuenta años. Siete de cada diez cubanos han
pasado toda su vida bajo esta política irracional e inútil, que
intenta sin éxito poner de rodillas a nuestro pueblo. El bloqueo es
más viejo que el señor Barack Obama y que toda mi generación.
La votación que tendrá lugar dentro de unos minutos ocurre en
circunstancias muy particulares, tras el paso devastador por Cuba de
dos poderosos huracanes, cuando sólo faltan seis días para las
elecciones en Estados Unidos y en el escenario de una profunda crisis
financiera internacional frente a la que ninguno de nuestros países es inmune.
Más de 500 mil viviendas y miles de escuelas e instituciones de salud
afectadas, un tercio del área cultivada devastada y una severa
destrucción de la infraestructura eléctrica y de comunicaciones, entre
otros daños, es el resultado de fenómenos naturales nunca antes vistos
y que constituyen una prueba de los efectos del cambio climático para
los países del Caribe.
Si la pérdida de vidas humanas fue mínima, ello fue el resultado del
enorme esfuerzo realizado previamente por las autoridades y el pueblo,
que permitió evacuar y proteger en lugares seguros a 3.2 millones de
personas. A fin de cuentas, era Cuba y no New Orleáns cuando el
huracán Katrina.
Pese a los cuantiosos daños y la devastación provocada por los
huracanes, a ningún enfermo en Cuba le ha faltado asistencia médica y
todos los niños cubanos y los 30 mil jóvenes de 125 países que
estudian en nuestras universidades están ahora mismo asistiendo a
clases. Nadie ha quedado ni quedará abandonado.
En nombre del gobierno y el pueblo cubanos, quisiera expresar nuestro
profundo agradecimiento a todos aquellos que, de una forma u otra,
manifestaron su solidaridad y respaldo a Cuba en esta dramática
coyuntura. Hasta la fecha, hemos recibido ayuda procedente de 64 países.
En contraste con la amplia solidaridad recibida, el gobierno de los
Estados Unidos ha respondido con su habitual cinismo e hipocresía.
Mientras se negó a acceder a nuestra solicitud de que nos permitiera
comprar a empresas norteamericanas con créditos privados, aunque fuera
por seis meses, alimentos y materiales indispensables para la
reconstrucción, por otro lado ha intentado orquestar una burda campaña
de propaganda con la que pretende acusar a nuestro gobierno de no
ocuparse de su pueblo.
Cuba, por su parte, ha actuado apegada a sus tradicionales posiciones
de principio. No podemos aceptar una supuesta ayuda de quienes han
recrudecido el bloqueo, las sanciones y la hostilidad contra nuestro pueblo.
Cuba no ha solicitado al gobierno de los Estados Unidos que le regale
nada. Simplemente hemos pedido que se nos permita comprar.
La Administración Bush miente una vez más a la comunidad
internacional. Miente cuando declara haber otorgado licencias por 250
millones de dólares para ventas agrícolas a nuestro país tras el paso
de los huracanes. Las ventas de alimentos existen desde el año 2001, y
adquirir estos productos es únicamente posible bajo estrictas medidas
de supervisión y tras un enrevesado y burocrático proceso de
otorgamiento de licencias caso a caso por parte de numerosas
instituciones del gobierno de los Estados Unidos. Cuba, además, tiene
que pagar al contado y por adelantado. La realidad es que han puesto
cada vez más obstáculos para limitar dichas compras.
Si al gobierno de los Estados Unidos realmente le preocupara el
bienestar del pueblo cubano, el único comportamiento moral y ético
sería levantar el bloqueo impuesto a mi país, violatorio de las
normas más elementales del Derecho Internacional y la Carta de las
Naciones Unidas.
Para que se tenga una idea de la magnitud de las afectaciones que
ocasiona cada año al pueblo cubano la política de bloqueo, sólo en
términos económicos, bastaría con indicar que su impacto en un año
casi equivale a la estimación de los daños ocasionados de conjunto por
los huracanes Gustav y Ike.
Los huracanes son fenómenos naturales que se agravan en las
condiciones del cambio climático y el calentamiento global.
Lamentablemente, no pueden ser evitados. El bloqueo es una política
genocida e ilegítima. A diferencia de los huracanes, las autoridades
norteamericanas sí pueden ponerle fin y evitar al pueblo cubano su
prolongado sufrimiento.
El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno
de los Estados Unidos contra Cuba es el principal obstáculo tanto a la
recuperación del pueblo cubano tras el paso de los huracanes como a
nuestro desarrollo económico y social.
Cálculos muy conservadores revelan que el daño directo acumulado que
ha provocado el bloqueo a Cuba supera los 93 mil millones de dólares,
casi dos veces nuestro Producto Interno Bruto. Al valor actual del
dólar, ese monto equivaldría a no menos de 224 mil 600 millones de
dólares. No es difícil imaginar lo que Cuba habría alcanzado si
durante estos casi 50 años no hubiese estado sometida a esta brutal
guerra económica a escala planetaria.
En abierto desacato a la voluntad expresa de la comunidad
internacional y a dieciséis resoluciones consecutivas de la Asamblea
General, el gobierno de los Estados Unidos adoptó durante este último
año nuevas y más duras sanciones económicas contra Cuba; arreció la
persecución contra la actividad de las empresas cubanas y de otros
países; desplegó una demencial cacería contra nuestras transacciones
financieras internacionales, incluso cuando intentamos realizar
nuestros pagos a los organismos de las Naciones Unidas. Su
ensañamiento ha llegado al extremo de bloquear los sitios de Internet
que tengan vínculos con nuestro país.
Por otro lado, Washington incrementó a niveles sin precedentes el
apoyo financiero y material a las acciones para derrocar el orden
constitucional cubano. A tal fin, aprobó 46 millones de dólares
adicionales destinados a la subversión interna en Cuba y otros 39
millones para mantener las ilegales transmisiones de radio y
televisión contra nuestro país. Sólo esos fondos superan en ocho veces
el monto de la supuesta donación ofrecida al pueblo cubano tras el
paso de los huracanes.
En un Informe elaborado por la Oficina de Auditoría del gobierno
norteamericano, publicado en noviembre del 2007, se reconoce
explícitamente que de los 20 programas de sanciones aplicados a
diferentes países, el bloqueo contra Cuba constituye el conjunto de
sanciones económicas más abarcadoras jamás impuestas por los Estados Unidos.
Señor Presidente:
El amplio y documentado informe presentado por el Secretario General
con la contribución de 118 países y 22 Organismos y Agencias
Internacionales, me releva de insistir aquí en los ejemplos que
prueban que no hay aspecto de la vida económica y social de Cuba que
no esté afectado por el bloqueo norteamericano.
Desde la imposibilidad de acceder a insumos y equipos para la cirugía
cardiovascular infantil, o de tomógrafos imprescindibles para la
oncología moderna, hasta la persecución con multas y cárcel a los
ciudadanos norteamericanos que viajen a Cuba e, incluso, a las
agencias turísticas que lo promuevan. El gobierno de los Estados
Unidos debería explicar a esta Asamblea por qué considera como
enemigos a los niños cubanos enfermos del corazón.
Mienten cada año ante esta Asamblea los representantes del gobierno de
los Estados Unidos cuando repiten que no existe tal bloqueo, y que sus
medidas no son las principales causantes de las carencias y
sufrimientos que a lo largo de estos años ha padecido y padece el
pueblo cubano.
Señores delegados:
El bloqueo no es exclusivamente una cuestión bilateral entre Cuba y
los Estados Unidos. La aplicación extraterritorial de las leyes
norteamericanas y la persecución contra los legítimos intereses de
empresas y ciudadanos de terceros países que tratan de invertir y
comerciar con Cuba, es un tema que concierne a todos los Estados aquí
reunidos.
El bloqueo viola también, de manera flagrante, los derechos del pueblo
norteamericano. Quebranta su libertad de viajar, consagrada en la
propia Constitución de los Estados Unidos. El Departamento del Tesoro
ha endurecido en los últimos años su estricta política de rechazo a
las licencias para intercambios religiosos, profesionales, culturales
y estudiantiles entre el pueblo norteamericano y el pueblo cubano.
El bloqueo impide, además, las relaciones normales entre los cubanos
que residen en los Estados Unidos y sus familiares en Cuba.
Señor Presidente:
Dentro de unas horas será elegido un nuevo Presidente en los Estados
Unidos. Este deberá decidir si admite que el bloqueo es una política
fracasada, que cada vez le provoca un mayor aislamiento y descrédito a
su país o si persiste, con obcecación y crueldad, en intentar rendir
al pueblo cubano por hambre y enfermedades.
Desde esta tribuna lo reitero:
Jamás podrán doblegar al pueblo cubano. Ni bloqueos, ni huracanes
podrán desalentarnos. No habrá fuerza humana o natural capaz de
someter a los cubanos. Si se quiere un ejemplo, ahí están esos cinco
héroes cubanos, luchadores contra el terrorismo, que han cumplido ya
una década de injusto y cruel encierro en cárceles norteamericanas, y
que son un símbolo de la determinación de nuestro pueblo de defender
con dignidad su libertad e independencia.
En nombre del pueblo cubano, mil veces heroico, que a pesar de las
adversidades no ha sido ni será derrotado, invoco nuevamente la
solidaridad de esta Asamblea.
En nombre del pueblo cubano, que confía en la decisión que ustedes
habrán de tomar, les solicito votar a favor del proyecto de resolución
presentado por Cuba bajo el título: "Necesidad de poner fin al bloqueo
económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de
América contra Cuba".
Muchas gracias
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